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jueves, 6 de octubre de 2016

Las jornadas culturales continúan en Carmona

¡ÚLTIMA HORA!
La continuación de las Jornadas Europeas de la Cultura Judía en CARMONA ya tienen fecha y hora definitiva.
El miércoles 19 de Octubre, disfrutaremos de una charla-coloquio sobre la judería de Sevilla con el investigador y escritor Paulino Izquierdo, y a continuación habrá un concierto de música tradicional judía.
A las 19:30 en la Sede de la UPO de Carmona (C/ Ramón y Cajal, 15).
¡Os esperamos!



lunes, 3 de octubre de 2016

Sevilla y Utrera reivindicaron por todo lo alto el legado judío

En Be Sepharad! estamos muy contentos y orgullosos por haber logrado que la provincia de Sevilla estuviera presente en las Jornadas Europeas de la Cultura Judía 2016. Y con más motivo después de ver la respuesta de los sevillanos y utreranos hacia las actividades que se programaron.

 
Las ponencias del pasado 24 de Septiembre sobre las lenguas judías, impartidas por Juan Carrillo (profesor de hebreo y árabe en la Fundación Tres Culturas) y Cristóbal Álvarez (experto en judeoespañol de la Universidad de Sevilla), tuvieron una gran acogida, concentrando en torno a 40 asistentes en el salón de actos del palacio mudéjar de los Marqueses de la Algaba. 




Del mismo modo, el concierto de música judía que, tras las ponencias, el equipo musical de Be Sepharad dio en el precioso patio del palacio fue un éxito. Se interpretaron canciones tradicionales de los sefardíes de Turquia, Grecia o Marruecos, en judeoespañol y en hebreo, estableciendo así relación con el tema de las jornadas, las lenguas judías. Estas canciones respondían a distintos temas, canciones de boda, nanas, así como otras canciones populares con pícaras letras que arrancaron una sonrisa a los presentes. Además, se interpretó una nana askenazí en yiddish y en inglés. 



Ese mismo día por la tarde, también tuvo lugar el homenaje a Elie Wiesel en el Monumento a la Tolerancia situado en el Muelle de la Sal, donde leímos las palabras que dedicó este escritor judío a Sevilla y a la tolerancia. El acto fue sencillo pero cargado de simbolismo, por las velas que encendimos en torno al monolito que recoge las palabras de Wiesel y por la interpretación de la canción "Dona Dona". Esta canción fue un símbolo del Holocausto, siendo escrita en plena II Guerra Mundial, ya que expresa de forma figurada como fueron conducidos los judíos hacia el exterminio como corderos que no podían defenderse. Numerosas personas que paseaban durante el bello atardacer por la orilla del río Guadalquivir, se pararon a leer el escrito de Elie Wiesel y a mantener encendidas unas velas que el aire se encargaba de apagar.

Hay que decir el 24 de Septiembre es una fecha especial para Be Sepharad, pues se cumplía un año de la conferencia y cierre musical en la Cátedra Al-Andalus de la Fundación Tres Culturas, en el marco de las Jornadas Europeas de la Cultura Judía 2015, que llevamos a cabo el actual núcleo de Be Sepharad, Pepa Rull, José Carlos López y Daniel Parejo. Y es que la grata experiencia del año anterior nos empujó a evitar que en Sevilla no se celebraran este año las jornadas. Pepa Rull, nuestra socia y fundadora de este proyecto, con el estimable apoyo de nuestra incipiente colaboradora Auxi Fernández, lograron reunir para la causa a distintas instituciones, como la Asociación Cultural Andalucía-Israel, Turismo de la Diputación de Sevilla, Universidad Pablo de Olavide, Seminario de Antisemitismo y Holocausto-Shoah de la UPO, ayuntamientos de Utrera y Carmona, entre otras.

 

Al día siguiente, el domingo por la mañana, concentramos a 50 personas en la Oficina de Turismo de la Plaza del Triunfo para recorrer la Sevilla Judía y Sefardí con nuestra ruta  musical "Cantos de Sefarad". Disfrutamos de un heterogéneo y volcado público que nos acompañó por la Judería de Sevilla, entre historias, curiosidades, canciones y poesías de los judíos de Sefarad que emocionaron e hicieron vibrar al grupo.





Tras el éxito de Sevilla, llegábamos con ilusión a Utrera, pues era nuestra primera actividad cultural en esta localidad, así como por el gran apoyo que hemos tenido de su Ayuntamiento y de numersos vecinos de la misma para que pongamos en valor el legado judío de Utrera. El acto tuvo lugar en el palacio que alberga la Casa de la Cultura, y fue presentado por la concejala de turismo, Carmen Cabra. A continuación, Pepa Rull habló sobre los judíos en Sevilla y en Utrera, charla que se cerró con preguntas de los asistentes hacia el equipo de Be Sepharad. Después, en un salón de actos casi lleno, se dio paso al relato musical "El viaje del Sabio Sefardí", narración acompañada por piezas musicales del Mediterráneo que relata el periplo de un erudito judío sevillano que se ve obligado a abandonar Sefarad en 1492. El público se puso en pie tras el relato y recibimos emotivas felicitaciones y muestras de agradecimiento.



No nos podemos olvidar de agradecer a Sergio Fernández, violinista, su participación en el concierto del día 24 de Septiembre, así como a los otros músicos que nos acompañaron en Utrera en "El viaje del Sabio Sefardí", el violinista Arcadio López y el percusionista David Ruiz. 

La próxima parada, como cierre a la conmemoración de la cultura y patrimonio judío, será en Carmona en una fecha todavía por determinar. Os informaremos con tiempo para que podáis disfrutar de un nuevo concierto de música sefardí y de una charla-coloquio con Paulino Izquierdo, investigador y escritor dedicado al pasado judío de Sevilla, en la sede de la UPO de Carmona.

En Facebook e Instagram podréis ver más fotos y vídeos de las jornadas en Sevilla y en Utrera.

domingo, 28 de agosto de 2016

Apostando por la Cultura, Historia y Patrimonio Judío

Seguimos organizando las Jornadas de la Cultura Judía Europea que se realizarán en Sevilla, junto con otras entidades que se van sumando a las mismas, como la Asociación de Amigos Andalucía-Israel. 

También se unen a las mismas este año los ayuntamientos de Utrera y Carmona, a los que agradecemos su buena disposición paraa que se realicen también en estas ciudades actividades orientadas a la divulgación del Legado Sefardí.
 
En breve iremos ampliando información sobre las mismas.Y lo más importante, esperamos contar con todos aquellos amigos que estén por Sevilla, Utrera o Carmona y no quieran perderse las interesantes actividades de puertas abiertas que se llevarán a cabo con motivo de la celebración a nivel Europeo del dia o jornadas de la Cultura y el Patrimonio judío.

domingo, 29 de mayo de 2016

Se presenta en Sevilla la Asociación de Amistad Andalucía-Israel

El pasado viernes se presentó en sociedad la Asociación de Amistad Andalucía-Israel en el palacio hispalense de los Marqueses de la Algaba. El fin de esta asociación es promover un espacio cultural, artístico, civil y económico que establezca nexos entre Andalucía e Israel a partir de la vinculación histórica de Andalucía con el mundo judío.

El acto contó con la presencia del presidente de la Asociación de Amigos de Israel en España, Juan José de la Torre, y del presidente de la Federación de Comunidades Judías en Andalucía, Rafael Bentata, así como de los representantes de la recién creada asociación. El presidente de la misma es Erik Domínguez, y su responsable en Sevilla es el abogado Rafael Belmonte.

Be Sepharad también estuvo presente en la persona de su fundadora, Pepa Rull, que cerró el acto con la interpretación de canciones sefardíes, con el acompañamiento de un violinista, en el patio del palacio.

Cabe destacar que la Asociación de Amistad Andalucía-Israel pretende que Sevilla se sume de nuevo a la Red de Juderías de España, tras no haber sido renovada su vinculación por el Ayuntamiento en el presente curso. Be Sepharad  aplaude esta iniciativa, y apoya que Sevilla forme parte de la Red de Juderías por su historia y por el rico legado judeoespañol que atesora, así como por el intenso renacer que la cultura judía está experimentando en la ciudad a través de colectivos y proyectos dedicados a su conservación y divulgación entre la sociedad.

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domingo, 20 de marzo de 2016

La antigua sinagoga de Sevilla: entregada de nuevo al olvido de los tiempos


Un viajante inglés que recorría nuestro país y recaló en Sevilla, al pasar por la judería observando el casi inexistente legado material de la gran e importante comunidad judía que aquí existió, decidió entrar en la actual iglesia de Santa María la Blanca, situada en la antigua judería y escribió lo siguiente:

"El sol brillaba en los ventanales, sobre los pilares y hacia la parte superior derecha de la iglesia miré hacia  arriba, y se me reveló la imagen de unos huecos tapados hechos de ladrillo,  en  forma de arcos mudéjares que no habían sido revocados, y que contrastaba dramáticamente con el resto de la unidad de diseño de la iglesia". Eran la única parte visible  de la estructura de la sinagoga medieval que aún existe oculta bajo los trabajos de yesería barroca, realizados en siglos posteriores.

Para mí se convirtió en un símbolo de los miles de judíos que habían sido obligados a convertirse y que lograron mantener ocultas algunas de las creencias y rituales del judaísmo, a sus vecinos y a la Inquisición, hasta el momento en que pudieron  (y muchos lo hicieron) escapar de España y unirse a la comunidad judía, o hasta el momento la Inquisición tocó a sus puertas y comenzó el terrible proceso de interrogatorio, sentencia y muerte siendo muchos de ellos quemados en la hoguera por  parecer o actuar como "judaizantes". La Inquisición también mandó quemar libros, especialmente el Talmud, en sus  últimos años, según se extendía por toda Europa.

El filósofo Baruk Spinoza fue uno de los  descendiente  de estos refugiados de España, en centro Europa. Cada vez más estudiosos creen que fue el primer filósofo que defendió el laicismo, y así para los españoles que desde la conquista napoleónica se distanciaron de la Iglesia y lucharon para construir un estado liberal dentro de lo que fue un estado absolutista y en el que la Iglesia tenía un poder inmenso, fue y sigue siendo su Libertador.

Fue Spinoza uno de los pensadores descendientes de judíos conversos que tuvieron que huir de nuestro país, sin los que sería posible la libertad de prensa o editorial en España, no siendo ésta ya una víctima de  la Inquisición española.

Es curioso que muchos  españoles que leen las páginas  de los más de cincuenta  periódicos de muy diversa índole e ideología que pueden ser adquiridos en los quioscos de las calles  cercanas a la iglesia no son conscientes de ésto.

 

Pues bien, si éste viajero volviera hoy a Sevilla y visitara de nuevo  esta misma iglesia de Santa María la Blanca, ya no verá ni siquiera esos arcos de la antes sinagoga, esa última prueba visible de que ésta, a pesar del esfuerzo de tantos siglos por destruir todo vestigio de la historia y la cultura judía en Sevilla y en Sefarad, sigue ahí.



Aunque ya ha vuelto a ser ocultada, ya no es visible, ya ha sido callado su exiguo pero importantísimo testimonio, prueba única en Sevilla de lo que fuimos, de lo que existió como parte de nuestra historia, de nuestro legado: una gran e importantísima judería, de la que salieron grandes filósofos, médicos, astrónomos, poetas, músicos, artesanos, cambistas, libreros y un largo etc.


Nadie más lejos de merecer nuestro olvido, nuestro repudio y nuestra ingratitud que todos estos antepasados, que con independencia de su religión, fueron sevillanos, españoles como los que más, y no merecen su ocultación a los ojos de la historia y a los nuestros, como de nuevo han sido ocultados, ignorados, y repudiados los vestigios aún existentes de la que fue una de las sinagogas más importantes de Sevilla y de la Sefarad de aquellos tiempos.

¿Qué dirá nuestro amigo visitante, cuando compruebe en su  próxima visita que ya ni esa pequeña muestra o símbolo de todo lo que se ocultó y persiguió está visible y de nuevo el símbolo fue tapado, ahogado? ¿Qué diría Baruch Spainoza, si comprobara que en pleno siglo XXI, aún no existe la libertad de reconocer y hacer público el hecho de que en lo que hoy es una iglesia cristiana, en su tiempo se situó una sinagoga judía y antes una mezquita musulmana?

Es imperativo que alguna vez empecemos a tratar nuestro pasado y nuestro legado material e inmaterial con el respeto y la dignidad que merecen.

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viernes, 11 de marzo de 2016

La judería de Sevilla, una de las grandes huellas que quedan de Sefarad

La capital de Andalucía es una de las ciudades españolas que más rincones judíos conserva. Los restos de la época en la que España era más conocida como Sefarad siguen siendo lugares llenos de encanto y magia, y una de sus extensiones más notorias, la judería de Sevilla, una visita obligada para los turistas que visitan la capital hispalense.

Los populares Barrios sevillanos de Santa Cruz, San Bartolomé y Santa María la Blanca conservan una de las juderías más antiguas de España. Y es que, desde que los judíos llegaran a la ciudad allá por el siglo XIII, en los primeros años de la conquista cristiana, ocuparon un gran espacio dentro de ella, situándose concretamente al norte del Alcázar, algo muy habitual en las ciudades cristianas a las que llegaba el movimiento judío.

Poco después de su llegada, los judíos asentados en Sevilla crearon uno de los barrios más característicos de la ciudad por aquellos tiempos que tan lejanos quedan. Un lugar que quedó aislado en cierta medida de la ciudad a través de un muro que se unía a la muralla, a la vez que se unía a ella gracias a dos puertas.

Los judíos que habitaban la aljama tenían sus propias costumbres, jurisdicción, e incluso normas. Aunque, en este sentido, hay que señalar que a pesar de la importancia del barrio judío en la Edad Media, no todos los miembros de esta religión vivían allí. Así pues, aunque la mayor parte de los practicantes de la religión judía habitaran la aljama, otros muchos tenían sus negocios en punto diferentes de la ciudad y también vivían fuera del recinto de la judería, un claro ejemplo fue la construcción de sinagogas fuera del barrio judío. Tanto es así, que en el siglo XIV judíos y cristianos vivían prácticamente mezclados en la Sevilla medieval.

En el siglo XVI uno de los barrios más emblemáticos de la antigua Híspalis fue destruido y convertido en huertos por los cristianos, aunque aún en la actualidad se siguen conservando vestigios de una de las culturas que más presentes han estado en la historia de España y que echó raíces en Sevilla. Un hecho que ha llevado a la capital andaluza a convertirse en una de las ciudades más ricas en el patrimonio cultural judío.

Plazas, casas, sinagogas y restos que reflejan las costumbres funerarias de los antiguos judíos del Medievo son actualmente una de las visitas más demandadas y obligadas para aquellos turistas que visitan Sevilla. Algunos de los ejemplos más importantes los encontramos en los Palacios de Mañara, Altamira o Céspedes, todos ellos concentrados en los Barrios de Santa Cruz, Santa María la Blanca y San Bartolomé, y componiendo un enclave sefardí más que valioso y amplio, que en la actualidad han pasado a pertenecer a familias importantes de la capital.

Otras herencias judías valiosas serían los espacios religiosos, que más tarde pasaron a manos de la Iglesia Católica, pero donde se edificaron sinagogas como las de Santa María la Blanca, Santa Cruz o San Bartolomé. Aunque siguiendo con las huellas del barrio judío, hay que destacar uno de los aspectos más característicos que identifican a Sevilla, el muro que separaba el barrio judío del resto de la ciudad y las extintas puertas por las que se accedía. De la judería la ciudad heredó las puertas de la Carne, San Nicolás y Mesón del Moro, la primera de ellas la más famosa y que se situaba a la altura de la calle de Santa María la Blanca.

A lo largo de la historia muchas han sido las modificaciones sufridas por las edificaciones y los lugares que un día pertenecieron a los judíos que habitaban la antigua Sevilla. De ellos se ha heredado no sólo monumentos, sino también costumbres y un gran bagaje cultural, donde se pueden destacar aspectos curiosos como el de los refranes que proceden de aquella época.

Está claro que Sevilla cuenta con uno de los patrimonios artísticos más admirados y ricos. Si de los recuerdos judíos que quedan en ella se trata, la convierten en una de las ciudades más importantes de España, ya que la judería de Sevilla fue durante mucho tiempo uno de los centros judíos más importantes de la antigua Sefarad.


martes, 23 de febrero de 2016

El Palacio de Altamira y su importancia en la judería sevillana



La antigua Sefarad encontraba en la judería sevillana una parte fundamental de sí misma. Las huellas de esta cultura, una de las más relevantes que hayan pasado por la capital hispalense, tenían una de sus mayores expresiones en el hoy Palacio de Altamira y su calle San José.
Un año fundamental para entender cómo se asentó la cultura judía en Sevilla es 1248. En esta fecha, Fernando III de Castilla conquista la ciudad y trae de otras ciudades, como Toledo, población judía, a la que considera muy adecuada por su espíritu laborioso y emprendedor,  además de para repoblar y ayudar a rehacer la ciudad después de la guerra a la que consecuentemente fue sometida la Sevilla musulmana.

Le proporciona a los judíos una zona de la ciudad para que se establezcan, así como la cesión de tres de las mezquitas entonces existentes, para que la transformen en sinagogas. En una de estas zonas se sitúa se sitúa la céntrica calle San José.

La judería sevillana, la “última” de la que se tiene algo más de conocimiento y una de las más trascendentes de la antigua Sefarad. En los actuales barrios de Santa Cruz y San Bartolomé, Sevilla se encontraba amurallada y contaba con puertas tan significantes para la historia de la ciudad como la de la Carne, entonces llamada por los árabes Bab Al Yahuar (Puerta de las Perlas), o también conocida como Puerta de Minjoar, nombre de una importante familia judía que residía por la zona.

Si algún edificio  hay que destacar de los lugares colindantes a la Calle San José, es el Palacio de Altamira, situado en la Calle Santa María la Blanca y uno de los monumentos que más recuerdos sigue conservando de los judeo-españoles en Sevilla
Sabemos por las investigaciones arqueológicas, que en el solar que hoy ocupa el Palacio de Altamira existió en época almohade, a través del hallazgo de una construcción que se identifica como una vivienda. De su entorno se conoce una mezquita, unos baños y un pequeño zoco, lo que indica que a su alrededor se desarrollaba una intensa vida urbana.

Poco después, una vez expulsados los vencidos almohades, la zona pasa a ser la Aljama o barrio judío, participando también sus habitantes de forma intensa en la vida comercial y económica de la ciudad, así como en las necesidades del Reino de Castilla. Como  muestra de ello sabemos que el cargo de Contador Mayor y Almojarife (tesorero) del reino, estuvo en manos de personajes judíos de gran relevancia, como D. Yucaf Pichón (cuya historia queda íntimamente ligada a los sucesos de 1391), que habitaron las ricas casas halladas en este solar. El asalto a la judería del 6 de Junio de 1391, propició que estos terrenos pasaran a manos del Justicia Mayor de Castilla, Don Diego López de Estúñiga, que levantó sobre ellos el edificio que existe en la actualidad tras haber sido rehabilitado.


Durante los trabajos de rehabilitación e investigación, han aparecido elementos arquitectónicos como restos de artesonados, columnas, capiteles, etc. Restos que datan de entre los siglos XIV  al XVII y que nos hablan de la riqueza del trabajo de madera dentro del arte mudéjar sevillano en artesonados, entre los que se encuentran los que conforman la más variada y extensa colección conocida de elementos de carpintería medieval, no superada por ningún museo de Europa. Así pues, podemos destacar las grandes járcenas talladas con epigrafía coránica, del siglo XIII, y que son, por sus características, únicas en el mundo.

Este edificio hoy también atesora restos de frisos de yesería policromada, pinturas murales, alicatados del pavimento, zócalos, umbrales y fuentes. Algunos de estos restos son producto de las excavaciones de las viviendas judías de tiempos del Rey Don Pedro I (siglo XIV) y otras procedentes del gran edificio mudéjar que sobre ellas edificó el Justicia Mayor de Castilla después del 1391, quién mandó construir el actual Palacio de Altamira, teniendo como referencia la importante imagen que proyectaba en la ciudad los Reales Alcázares. Desde estos primeros momentos, este importante palacio situado en la zona judía tenía dos partes diferenciadas, una pública y otra privada, cada una con sus respectivos patios. Una muestra más de su afán por parecerse a los Reales Alcázares.
Son estos patios lo que siempre llamó la atención del Palacio de Altamira. En el conocido como patio menor sobresalían los fustes y capiteles que enlazaban tres épocas importantes para la capital hispalense: romana, califal y almohade. Además, también se podían encontrar restos mudéjares como alicatados o yeserías.

Junto a este patio se encontraban la Qubba o Salón del Trono, un ejemplo de las diferentes estancias públicas situadas en el recinto. Además, hay que añadir que la segunda planta del palacio no se construye hasta el siglo XVII y fue fruto de la necesidad de crear un salón oratorio. Lugar junto al cual se situaban los aposentos del Duque, que a su vez tenía vistas hacia los grandes jardines y huertas con los que contaba el palacio, y que hoy forman parte del recuerdo, aunque sí que se conservan algunos restos expuestos en el museo y que fueron encontrados tras las excavaciones arqueológicas que se realizaron.

Este importante palacio judío, que desde el 8 de noviembre de 1990 es reconocido como Patrimonio Histórico de España, estuvo sometido a una rigurosa labor de restauración y rehabilitación durante la última década del pasado siglo XX, y en la actualidad aloja a la sede central de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

La Calle San José y el Palacio de Altamira se convierten así en partes fundamentales de la que fuera una de las juderías más relevantes de Sefarad, y una muestra más de que las huellas que dejó la cultura judía en Sevilla están lejos de borrarse.

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viernes, 12 de febrero de 2016

El Callejón del Agua, la Calle de la Susona y la Calle de la Judería

En la entrada de hoy vamos a pormenorizar algunos de los puntos clave por donde transcurre nuestra ruta turística Sevilla Judia & Sefardí.

En concreto, ofreceremos algunos datos destacados sobre el famoso Callejón del Agua, la emblemática calle de la Susona y la tradicional Calle de la Judería. Como siempre, esperamos que el contenido sea de su agrado y aprovechamos para invitarle a que contacte con nosotros y descubra de primera mano el legado judío en la capital de Andalucía.

El Callejón del Agua supone un emblemático recorrido por el legado sefardí de Sevilla. Se encuentra en paralelo a los jardines del Real Alcázar, con la muralla almohade del siglo XII, y las canalizaciones de agua que traían la misma a la ciudad desde los caños de Carmona, resultado del aprovechamiento por parte de los árabes del trazado y parte de los elementos del antiguo acueducto romano.



Podremos encontrar en el mismo numerosas viviendas donde abundan los motivos florales y las hiedras. Destaca la casa identificada con el número 2. Esta vivienda cuenta con un patio que se encuentra rodeado de columnas y macetas digno de ver. Además, en la fachada de esta construcción se puede leer la lápida que recuerda la visita que el clásico de las letras estadounidense Washington Irwing hizo al Callejón del agua. El callejón en cuestión, conduce desde el Barrio de Santa Cruz hasta la Plaza de Alfaro, una plaza que puede ser considerada como la puerta de acceso a los famosos jardines de Murillo.

La actual Calle de la Susona era popularmente llamada como la Calle de la Muerte en la antigüedad debido a la presencia de la calavera de la judía Susona. Dos azulejos, uno a cada lado a la altura del número 10, hacen que no olvidemos la leyenda, que no sabemos si fue sólo eso, que cuenta que por amor a un cristiano delató a su padre y a otros cabecillas judíos.

Sí son datos con base histórica, si bien no sabemos con total fiabilidad si el padre de la Susona era integrante de este grupo de ciudadanos judíos de posición acomodada e influyente en la ciudad allá por el año 1481. Estos querían conquistar el poder de Sevilla en contra de los cristianos que dirigían la ciudad, y que estaban hostigándolos y ocasionándoles graves perjuicios, de todo tipo. Diego Susón (Susán) era banquero y cabecilla de la rebelión, pero existían otros nombres a destacar como Pedro Fernández de Venedara, Adolfo de Triana, entre otros muchos.

La Susona mantenía relaciones a escondidas con un caballero cristiano. Estaba profundamente enamorada hasta el punto que, cuando su enteró de que su padre pretendía matar también al caballero, delató ante los cristianos a su propio padre y a todos sus compañeros que planeaban la conspiración. Los cristianos disolvieron todo el grupo que preparaba la revuelta misma y a sus cabecillas, entre ellos Diego Susón, que fueron detenidos y sentenciados a muerte. Habría sido de los primeros reos quemados en el quemadero del Prado.

También se cuenta que la hija de Diego Susón afirmó en su testamento que deseaba que su propia calavera fuera colocada en forma de castigo ejemplarizante en la casa donde había desarrollado toda su vida.


La calle de la Judería quizá sea una de las que mayor encanto alberga de todo el Barrio de Santa Cruz. Su disposición y estructura es, cuanto menos, peculiar. La calle empieza en el Patio de Banderas del antiguo Alcázar de Sevilla, llega a cruzar una de las torres – postigo que se encuentran en la muralla, con un acceso en recodo muy característico y singular- y ya continúa por fuera de la muralla del Alcázar.

Entre los datos más importantes de esta calle sevillana se puede destacar la fuente y la lápida dedicada al escritor español Luis Cernuda, uno de los grandes nombres de las letras españolas. Además, también se conserva el arco y el torreón que, en sus tiempos, formaban parte de la puerta que conseguía comunicar el Alcázar con la judería.



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miércoles, 3 de febrero de 2016

La histórica calle Pimienta y sus leyendas



Situada en el emblemático Barrio de Santa Cruz, esta calle hispalense además de ser conocida por su peculiar nombre, también lo es por las diferentes leyendas que esconden detrás de su estrechez. Se trata de una de las calles fundamentales de la Sevilla medieval y sefardí. El Barrio de Santa Cruz  es protagonista de nuestra historia judía, y famoso por la estrechez de sus calles, en su mayoría, peatonales.

La calle Pimienta, está situada en el corazón de este barrio sevillano, uno de los más emblemáticos de la capital de Andalucía. Esta histórica calle hispalense se encuentra entre dos frentes de casas y cuenta con un recorrido bastante corto, siguiendo la estela habitual del que un día fue el centro de la judería de la Sevilla del siglo XIV.

Esta calle se ha convertido en una parte transcendental de las diferentes rutas turísticas y culturales que tienen lugar por la capital hispalense. Este es el principal motivo por el que esta calle, que habitualmente ha sido una zona residencial, haya pasado con los años a albergar comercios como pequeñas tiendas de recuerdos e incluso hostales, aprovechando su lugar estratégico y privilegiado de la ciudad. En cuanto a su curioso nombre, hay que decir que existen diferentes leyendas. 


La principal habla de que en esta calle vivía un comerciante rico e importante de la comunidad  judía sevillana que aseguraba que Yavéh, cuando llegaban épocas de hambruna, jamás recurría al árbol de la pimienta. Debido a que en su patio milagrosamente creció un ejemplar de esta planta, el famoso mercader decidió otorgarle el nombre de pimienta a la calle, como forma de respeto a Yavéh.

Aunque no es la única historia que se cuenta acerca del origen del nombre de la calle Pimienta. Y es que hay otra versión que habla de que un rico comerciante judío estableció allí una pequeña tienda de especias, un negocio que al poco tiempo de abrirse empezó a decaer. El dueño, a partir de ese momento, empezó a quejarse de su desdicha y a echarle las culpas de ello a Dios. Una de las veces que hablaba mal de Yavéh ante su mala suerte, un cristiano se hizo eco de sus palabras y le hizo reflexionar, pues decía éste que Dios sólo le había dado cosas buenas y le estaba blasfemando. En aquel momento, el comerciante judío se arrepintió por sus duras palabras hacia Dios y empezó a llorar. De cada lágrima que derramó, brotaron plantas de pimienta, de ahí el nombre de esta céntrica calle hispalense.

Pero no es sólo importante la calle Pimienta por sus leyendas y por su situación privilegiada, también lo es por los restos judíos que conserva, pues a pesar de los años transcurridos y de las modificaciones que se han suscitado en esta calle, aún se conservan en perfecto estado. Un ejemplo son los azulejos que siguen estando intactos desde la ya muy lejana época en la que el Barrio de Santa Cruz era  parte de la judería de Sevilla... ¿Nos acompañas a descubrir los secretos de la Judería de Sevilla?

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