Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de junio de 2016

Concierto didáctico: Música y Poesía en Sefarad


Be Sepharad continúa desarrollando actividades y evolucionando con el fin de poner en valor el legado cultural judeo-español y permitir el reencuentro con nuestras raíces judías.

El taller de música y poesía, ahora concierto didáctico, amplía su repertorio musical, además de mantener la dinámica que permite al público interactuar, siendo así coprotagonistas de la recuperación en pleno siglo XXI de la cultura desarrollada por los judíos de Sefarad, así como allende nuestras fronteras tras la expulsión de 1492.



El concierto didáctico invita a sentir el legado judío sefardí a través de bellas poesías y canciones, que interpretaremos con el acompañamiento del laúd árabe (u otros instrumentos), en un ambiente evocador en plena judería de Sevilla. Además, pone en contacto al público con la lengua, el judeoespañol, que los sefardíes han conservado en la diáspora.

La poesías que recitamos pertenecen a los principales poetas judíos de época andalusí, como Salomon Ibn Gabirol o Yehuda ha-Levi. Y las canciones que interpretamos se han transmitido de generación en generación en aquellos lugares donde hubo comunidades sefardíes a partir de 1492 (Magreb, Grecia, Turquía...), siendo latentes las influencias culturales de cada región.


 




Domingos, a las 19 h. en el Centro de Interpretación de la Judería de Sevilla (C/Ximénez de Enciso, nº 22).  
Más información o reservas:
+34 607344348
besepharad@gmail.com 





viernes, 11 de marzo de 2016

Taller Música y Poesía en Sefarad: Los grandes poetas hebreos




El taller os introducirá de forma amena en la cultura sefardí a través de la música y de la poesía. Conoceremos el origen de la bella poesía hebrea que floreció en al-Andalus y la lengua de los judeoespañoles, hasta llegar a la poesía contemporánea que recupera la memoria de los sefarditas hoy día. Acompañados en todo momento por los acordes de un laúd árabe, entre otros instrumentos, aprenderemos sobre la música y los instrumentos que durante seis siglos han mantenido viva la llama sefardí a lo largo y ancho del Mar Mediterráneo, culminando la actividad con un pequeño recital de música y poesía.
Quienes asistáis seréis protagonistas de esta experiencia, animándoos a participar activamente con la lectura de poesías o cantando canciones en grupo, y compartiendo las ideas o sentimientos que os hayan transmitido los versos de los grandes poetas de Sefarad.
La actividad es dirigida por amantes de la cultura sefardí con formación en música, en historia y cultura judeoespañola.         
Os animamos a experimentar y sentir con la cultura de Sefarad en un marco incomparable en plena judería de Sevilla.
19 h. (60 min.)




sábado, 13 de febrero de 2016

¿Sabías qué?

 

La iglesia de El Salvador se construyó sobre la mezquita aljama
La que hoy es la iglesia del Salvador fue construida sobre la Mezquita Aljama o principal de Ixbilia (Sevilla) en la época del Rey Al Mutamid (siglo XI), quién mandó ampliar el alminar, que aún está ahí parcialmente en pie y que posteriormente quedó incorporado al actual campanario. Aún queda lo que fue el patio de abluciones, columnas y arcos, así como una parte de la construcción islámica hoy ocupada por una cripta de una familia noble de la Sevilla antigua. De las columnas sólo podemos apreciar la parte superior de las mismas, porque la cota del suelo durante tantos siglos ha subido unos tres metros aproximadamente.




 Al-Mutamid: poder, poesía y amor
En época del rey Al-Mutamid (1069) la judería de Sevilla gozó de momentos dulces de tranquilidad y prosperidad. La judería sevillana conoció días aún más tranquilos a partir del reinado de Mohamed Almotamid ibn Abbad, joven inteligente, valeroso, compasivo, y más valiente -más poeta también- que su padre. Se le reprochaba únicamente que se mostrara demasiado poco religioso, lo que explicaría su benevolencia con los judíos. Solía beber vino y autorizaba a sus soldados a hacer lo mismo.

Espíritu muy elevado, poeta sin rival, corazón generoso y por encima del estrecho fanatismo de su época, recurrió a todos los hombres valiosos sin preguntarles cuál era su religión, su patria o su raza. Su corte, tan suntuosa como ilustrada, podía rivalizar con las más fastuosas de oriente como de occidente. Pero lo que más le honraba era que a su lado solo se podía medrar por méritos y no por adulación rastrera.

Incluso su casamiento con la hermosa y encantadora Rumaikiya, también llamada Itimad, fue un matrimonio por amor más bien que una boda debida a la fría razón de estado.

Sevilla es una novia; 
Aben Abad es su prometido; 
su corona es el Aljarafe; 
el Guadalquivir, su collar.

A esta canción, expresión del sentimiento popular, Al-Mutamid respondió cambiando el nombre de Ixbilia por el de Alhabedia, que derivaba de su propio nombre.
(Texto del prof. Bejarano, 1914)

Este príncipe había pasado su juventud, en la ciudad de Silves, Al-Mutamid, siempre guardó un dulce recuerdo de esta ciudad, así como del palacio de Serasdjib, dónde se crió. El caracter de Al-Mutamid era más inclinado a los goces y a los placeres materiales y espirituales que a la guerra. Ello le llevó a una gran derrota en vida de su padre, cuando éste lo mandó a una expedición contra Málaga, y Al-Mutamid se distrajo con sus compañeros de armas en fiestas, por lo que se vió sorprendido y arrollado por sus enemigos. Su padre hondamente enojado con él, le encarceló y a punto estuvo de aplicarle el último suplicio, pero las poesías que le dirigió Al-Mutamid lograron poco a poco mitigar su ira y logró su perdón.
Posteriormente, Al-Mutamid demostró mayor habilidad para la guerra, cuando heredó el reino, agrandándolo con la conquista de Córdoba y otras tierras, llegando el reino  de Sevilla hasta cerca de Toledo.
Al-Mutamid, según algunos historiadores, era el más liberal, hospitalario, magnánimo y poderoso de entre todos los príncipes, y su palacio era la posada de peregrinos, el punto de reunión de los ingenios y el centro a dónde se dirigían todas las esperanzas, de suerte que a ninguna otra corte acudían tantos sabios y poetas de primer orden.
Con él estaba siempre su esposa Itimad, célebre por sus dotes como poetisa, de la que se enamoró cuando la conoció a orillas del Guadalquivir, y fue vencido por ella en el arte de improvisar poesías. 

www.besepharad.net

martes, 9 de febrero de 2016

Los judíos en los reinos de taifas

El siglo XI fue un periodo crucial e intenso que supuso un punto de inflexión en Al-Andalus por las convulsiones políticas y sociales que acaecieron, como la desintegración del Califato de Córdoba en numerosos enclaves de poder independiente, los llamados reinos de taifas, en las primeras décadas de la centuria. Sin embargo,la cultura y la ciencia y, en definitiva, el anhelo por el saber, siguieron floreciendo. Fue en esta encrucijada incierta donde los intelectuales judíos consolidaron su cultura judeo-andalusí propia y mantuvieron estrechos vínculos con los musulmanes en campos como la ciencia, la política y la poesía.

Ciencia:
En la corte del rey taifa de Sevilla Al-Mutamid, además de la poesía se cultivaron otras ciencias o disciplinas como la astronomía y la astrología, destacando en ellas algunos individuos de las familias judías más notables. Abraham ben Me’ir Ibn Muhayir fue líder de la comunidad judía sevillana además de médico, astrónomo y visir en la corte abadí, siendo considerado por la literatura de su época como un hombre instruido y protector de su comunidad. Y en el campo de la astrología, Al-Mutamid se valió del astrólogo judío Yishaq al-Baliah.

 
Visires:
No fue excepcional que los judíos ocuparan puestos de altos consejeros o ministros en las cortes de taifas debido a su cuidada formación y cultura arábiga, al conocimiento de varias lenguas y a sus dotes para el ejercicio de la administración. El visir judío más relevante del siglo XI fue Samuel Ibn Nagrella en la taifa zirí de Granada. Educado en Córdoba, comenzó su carrera en la corte como secretario por sus dotes de calígrafo y su excelente conocimiento de la lengua árabe hacia el año 1020.

Samuel ascendió en la corte granadina hasta ser uno de los consejeros más próximos del rey Habus. Pero su vida no se redujo a la política, también fue un destacado poeta influenciado por los géneros poéticos árabes y hebreos de Al-Andalus.
Samuel  sería sucedido por su hijo José tras su muerte hacia 1056. Al igual que su padrea adquirió amplias responsabilidades políticas, pero las intrigas y el recelo que generaba su figura provocaron su caída. Una casida de un alfaquí granadino fue la mecha que desencadenó en 1066 un alzamiento contra los judíos granadinos en la que cientos, incluido José, murieron.

Poesía:
En época taifa se consolidó una literatura propia, árabe y andalusí, una vez asumidos los modelos orientales. Sus máximos exponentes literarios fueron Ibn Hazm, teólogo y autor de “El Collar de la Paloma”, el célebre poeta Ibn Zaydun,e Ibn Ammar, poeta, político y amante de Al-Mutamid.

Entre esta pléyade de grandes poetas destacaría el judío malagueño Salomón Ibn Gabirol. La fitna condujo a su familia a la ruina y a abandonar Córdoba, pero la calidad literaria de Salomón le valió para obtener el patrocinio del visir judío de la taifa de Zaragoza, y posteriormente de los Nagrella de Granada. Autor de poesía litúrgica en hebreo, profundizó en la teología y filosofía neoplatónica en su obra “Fuente de la vida”, escrita en árabe, la cual chocaría con la ortodoxia de las comunidades judías de su tiempo.

Los judíos asimilaron la cultura y lengua dominantes, experimentando un proceso de arabización que les permitió integrarse en la sociedad andalusí y ser parte activa de un clima intelectual favorable y en desarrollo. Pero esa adopción del árabe y de los modelos culturales andalusíes no impidió a los judíos de Sepharad crear una cultura hebrea propia y mantener su identidad como judíos.

En la corte poética de Al-Mutamid hubo poetas de diverso origen y religión en su entorno por el poder de atracción que generaba en ellos el mecenazgo, que reportaba fama y bienestar material, y las tertulias poéticas que tenían lugar en palacio. Entre los poetas musulmanes foráneos destacamos a Ibn Hamdis, venido de Sicilia, y a Ibn al-Labbana de Denia. También hay constancia de un poeta y magnate cristiano de Sevilla. Y entre los poetas judíos sevillanos destacaron Abu Sulaiman, pariente del visir judío de Al-Mutamid, Abun ben Serarah, procedente de Lucena, y ‘El azar ben Nahman ibn Azhar, miembro de una notable familia próxima a la Corte.



El fin de las taifas:
Con la crisis final de las taifas y la invasión almorávide de Al-Andalus, a finales del siglo XI, se extendieron ideas que defendían una sociedad musulmana unida y cumplidora de los preceptos religiosos, por lo que el contacto con los no musulmanes y la relajación de costumbres serían discutidos.

Esas ideas no solo serían resultado del clima ideológico vigente, sino que supondrían una reacción ante la realidad que imperaba en Al-Andalus. Es decir, una vida cotidiana en la que era habitual y natural el contacto entre musulmanes y judíos.

www.besepharad.net