sábado, 13 de febrero de 2016

¿Sabías qué?

 

La iglesia de El Salvador se construyó sobre la mezquita aljama
La que hoy es la iglesia del Salvador fue construida sobre la Mezquita Aljama o principal de Ixbilia (Sevilla) en la época del Rey Al Mutamid (siglo XI), quién mandó ampliar el alminar, que aún está ahí parcialmente en pie y que posteriormente quedó incorporado al actual campanario. Aún queda lo que fue el patio de abluciones, columnas y arcos, así como una parte de la construcción islámica hoy ocupada por una cripta de una familia noble de la Sevilla antigua. De las columnas sólo podemos apreciar la parte superior de las mismas, porque la cota del suelo durante tantos siglos ha subido unos tres metros aproximadamente.




 Al-Mutamid: poder, poesía y amor
En época del rey Al-Mutamid (1069) la judería de Sevilla gozó de momentos dulces de tranquilidad y prosperidad. La judería sevillana conoció días aún más tranquilos a partir del reinado de Mohamed Almotamid ibn Abbad, joven inteligente, valeroso, compasivo, y más valiente -más poeta también- que su padre. Se le reprochaba únicamente que se mostrara demasiado poco religioso, lo que explicaría su benevolencia con los judíos. Solía beber vino y autorizaba a sus soldados a hacer lo mismo.

Espíritu muy elevado, poeta sin rival, corazón generoso y por encima del estrecho fanatismo de su época, recurrió a todos los hombres valiosos sin preguntarles cuál era su religión, su patria o su raza. Su corte, tan suntuosa como ilustrada, podía rivalizar con las más fastuosas de oriente como de occidente. Pero lo que más le honraba era que a su lado solo se podía medrar por méritos y no por adulación rastrera.

Incluso su casamiento con la hermosa y encantadora Rumaikiya, también llamada Itimad, fue un matrimonio por amor más bien que una boda debida a la fría razón de estado.

Sevilla es una novia; 
Aben Abad es su prometido; 
su corona es el Aljarafe; 
el Guadalquivir, su collar.

A esta canción, expresión del sentimiento popular, Al-Mutamid respondió cambiando el nombre de Ixbilia por el de Alhabedia, que derivaba de su propio nombre.
(Texto del prof. Bejarano, 1914)

Este príncipe había pasado su juventud, en la ciudad de Silves, Al-Mutamid, siempre guardó un dulce recuerdo de esta ciudad, así como del palacio de Serasdjib, dónde se crió. El caracter de Al-Mutamid era más inclinado a los goces y a los placeres materiales y espirituales que a la guerra. Ello le llevó a una gran derrota en vida de su padre, cuando éste lo mandó a una expedición contra Málaga, y Al-Mutamid se distrajo con sus compañeros de armas en fiestas, por lo que se vió sorprendido y arrollado por sus enemigos. Su padre hondamente enojado con él, le encarceló y a punto estuvo de aplicarle el último suplicio, pero las poesías que le dirigió Al-Mutamid lograron poco a poco mitigar su ira y logró su perdón.
Posteriormente, Al-Mutamid demostró mayor habilidad para la guerra, cuando heredó el reino, agrandándolo con la conquista de Córdoba y otras tierras, llegando el reino  de Sevilla hasta cerca de Toledo.
Al-Mutamid, según algunos historiadores, era el más liberal, hospitalario, magnánimo y poderoso de entre todos los príncipes, y su palacio era la posada de peregrinos, el punto de reunión de los ingenios y el centro a dónde se dirigían todas las esperanzas, de suerte que a ninguna otra corte acudían tantos sabios y poetas de primer orden.
Con él estaba siempre su esposa Itimad, célebre por sus dotes como poetisa, de la que se enamoró cuando la conoció a orillas del Guadalquivir, y fue vencido por ella en el arte de improvisar poesías. 

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