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martes, 13 de septiembre de 2016

Los Cresques, una familia judía universal




Entre los siglos XIII y XV, la navegación experimentó un notable desarrollo por las innovaciones tecnológicas que se produjeron, como el perfeccionamiento de la brújula giroscópica y la redacción de portulanos y cartas náuticas. A mediados del siglo XIV, las cartas náuticas estaban más que presentes en las embarcaciones que navegaban por el mar Mediterráneo. La escuela cartográfica catalana destacó en este campo, ya que su producción, además de abastecer al mercado aragonés, se difundió por las principales ciudades marítimas del Mediterráneo, como Génova, Pisa, Nápoles, Sicilia y Alejandría. 


En esa producción cartográfica tuvo mucho que ver una familia de judíos de Mallorca. Auspiciado por los reyes de la Corona de Aragón, Cresques Abraham es el posible autor de la obra cartográfica en lengua catalana más importante de la Edad Media, el Atlas Catalán (1375). Su hijo Jadufa Cresques cogió el testigo de su padre, fallecido en 1387. Ni tan siquiera los pogromos de 1391 truncaron la carrera de Jadufa, quien se asoció con el genovés Franciscus Becha, famoso por la elaboración de cuatro mapamundis para un mercader florentino, y con el barcelonés Gabriel de Vallseca. Sin embargo, cuando la ola antijudía, iniciada en Sevilla unas semanas antes, alcanzó a los habitantes del call [barrio judío] de Mallorca, Jadufa Cresques se vio forzado a abrazar el cristianismo bajo el nombre de Jacme Riba.

En 2007, con motivo de la VIII Jornada de la Cultura Judía, el Ayuntamiento  de Palma, entre otros colectivos, inauguró una escultura dedicada a Jafuda Cresques, en cuyo pie hay una inscripción que dice: "Durante el siglo XIV, Cresques Abraham, su hijo Jafuda Cresques y los hombres de su taller, cartógrafos de renombre universal, trabajaron en este lugar del Call de la ciudad de Palma".


domingo, 11 de septiembre de 2016

Gastrohistoria: la berenjena y el pueblo sefardí



A través de las costumbres culinarias y de la alimentación se puede conocer la historia de un pueblo, su devenir, su desarrollo, las influencias recibidas. Como diría Claudia Roden, la cocina judía “cuenta la historia de un pueblo desarraigado y emigrante y de sus mundos desaparecidos, que perviven en la memoria de la gente por todo lo que evocan y representan”. El sabor de un plato, al igual que una canción, logra conectar a las personas con sus recuerdos más profundos, con la herencia, costumbres y cultura de sus antepasados.

Hoy, para empezar a abrir boca, os hablaré de la verdura protagonista de una de las canciones más alegres y solicitadas del repertorio que interpretamos en nuestras actividades musicales, la berenjena (vídeo cantando "Los guisados de la berenjena"en un restaurante de Marruecos). ¿Y por qué le han cantado los judíos sefardíes a esta verdura? Porque es una de las principales verduras de la cocina sefardí.

La berenjena llegó desde Oriente al norte de África y al sur de la Península Ibérica de mano de los árabes. Sin embargo, los judíos del sur de España se llevaron consigo este gustoso fruto en uno de sus numerosos exilios. Con la llegada de los almorávides y de los almohades a Al-Andalus, muchos judíos andalusíes vieron alteradas sus vidas y tuvieron que huir al norte peninsular. De esta forma, la berenjena se extendió por otros lugares.



Hay muchísimas recetas sefardíes con la berenjena como ingrediente estrella, como las rodajas de berenjenas fritas, las berenjenas rellenas de carne, la ensalada de puré de berenjena, el flan de berenjena… platos que se cocinan o que han evolucionado según las costumbres culinarias de los distintos países en los que ha habido comunidades judías. Por ejemplo, las rodajas de berenjenas fritas se pueden aderezar con aliños típicos de Marruecos, Túnez o Siria. Y como veis, la canción "Los guisados de la berenjena" presenta numerosas formas de guisar esta verdura (más de 60, aunque nosotros sólo cantamos unas cuantas), lo que evidencia la importancia de la misma en la alimentación de los sefardíes.
 
No os entro en más detalles para no haceros la boca agua, pero pronto sabréis más de la deliciosa y diversa cocina sefardí.