El Archivo de Indias de Sevilla guarda en su interior parte del
legado judío que dejaron los sefardíes que habitaron España durante el
siglo XV. Y es que los judeoespañoles tuvieron un papel muy importante
en la época que les tocó vivir. En concreto, hoy hacemos mención a dos
figuras ilustres.
Abraham Zacut:
De entre los
científicos que mayor influencia ejercieron sobre Cristóbal Colón, quizá
el más destacado sea el judeoespañol Abraham Zacuto, matemático,
astrónomo e historiador de la prestigiosa Universidad de Salamanca. Se
marchó exiliado a Portugal tras los sucesos de 1492, pues estaba
sometido a continuas persecuciones por motivos religiosos que hacía
insostenible su estancia en España.
En el país luso se
puso al servicio del entonces rey Juan II y, posteriormente, de Manuel
de Portugal. Allí fue nombrado Historiador y Astrónomo Real. Cinco años más
tarde, en Portugal también comenzaron a implantar las conversiones del
judaísmo al cristianismo forzosamente, pero Zacuto decidió mantenerse
fiel y buscó refugio en el Imperio Otomano, donde fallecería en 1510. En
esta última etapa de su vida en Túnez, se dedicó a escribir su obra
historiográfica (
SeferYuhassin, en hebreo: ספריוחסין), donde se
narra de manera cronológica el orden de las generaciones judías desde
que fueron creadas hasta el momento de publicación de la obra.
A Abraham Zacuto se le reconoce haber mejorado el astrolabio, así como la publicación de
El Almanaque Perpetuo,
obra de gran utilidad para los navegantes del siglo XV que permitía
calcular las latitudes con exactitud. Zacuto puso al servicio de
Cristóbal Colón el resultado de sus investigaciones y se prestó para
ayudar al Almirante en todo lo que hiciera falta. En el Archivo General
de Indias de Sevilla se encuentra el ejemplar del mencionado
Almanaque Perpetuo consultado y anotado a mano por Cristóbal Colón, que puede ser visitado por todo aquel que así lo desee.
Es
una suerte para Sevilla poder contar con una de las piezas más
importantes en la historia de la Astronomía y de las Ciencias del siglo
XV. Tal era la importancia de Zacuto que en Salamanca, donde había
nacido y donde desarrolló la mayor parte de su carrera científica, le
pusieron su nombre a la biblioteca del Campus de Ciencias. Como dato
curioso, cabe destacar que junto a ella, se encuentra la Facultad de
Matemáticas donde antes se ubicaba una sinagoga. De hecho, aún se
conserva una placa con inscripciones hebreas que pertenecía al antiguo
templo de culto judío.
Luis de Santángel:
Fue una de las
personas influyentes en la corte de Fernando el Católico. Financiero y banquero del Rey, fue nombrado en 1481 escribano de Ración (prestamista de la Corona). Su función principal en
la Corte del Rey Fernando era la financiera, prestar dinero al Monarca que éste después devolvería con cargo a diversas rentas. LLegó a prestar a la corona la suma de 1.140.000 maravedíes, y al Rey a título personal 6.375.000 maravedíes.
Pertenecía a una familia de conversos de origen judío en el Reino de
Valencia. Santángel se erigió como uno de los principales financiadores
también de la aventura de Cristóbal Colón.
El 20 de Enero de
1486 Cristobal Colón se presentó ante los Reyes Católicos en Córdoba,
lugar dónde probablemente conoció a Santángel. El Almirante
siempre tuvo mucho cariño hacia el valenciano, hasta el punto de que fue
Santángel uno de los primeros que escuchó las hazañas que había
conseguido, las cosas que había visto y, en definitiva, el éxito del
viaje.
No obstante, dada la condición de converso, Luis de Santángel no tuvo una vida nada fácil.
Su
posición y el hecho de no compartir fe con el resto de nobles lo hizo
objetivo de muchos intereses empeñados en acabar con él. Sin embargo, el
Rey lo consideraba una pieza fundamental de su Reino y lo protegió
frente a la Inquisición.
El 17 de Julio de 1491, el escribano de
ración tuvo que comparecer ante la Inquisición, acusado de haber
judaizado. El Rey consiguió salvarlo de la condena, de no ser por ello,
Santángel no habría corrido mejor suerte que tantos otros de sus
parientes. El 30 de Mayo de 1497 recibió de Isabel de Castilla y
Fernando de Aragón un previlegio especial, los estatutos de limpieza
de sangre. Tras ello, ni él ni su descendencia podrían ser ya llevados a
los tribunales del Santo Oficio acusados de ser judíos. Ello no fue óbice para que Luis de Santángel ayudara a muchos judíos a embarcar rumbo al
Mediterráneo Oriental para que se salvaran de la Inquisición.
Los libros de cuentas qu utilizaba Luis de Santangel se encuantran custodiados también ,en el Archivo de Indias.
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